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El código
de vestimenta
Para aplicar correctamente
el código de vestimenta, más allá de modas u obsesiones
personales, es importante que conozcas y domines una sencilla fórmula,
la cual te dará confianza y seguridad al elegir la ropa más
adecuada de acuerdo a la situación, especialmente, para aquellas
ocasiones en que no sabes qué hacer y no te queda otra opción
más que el beneficio de la duda.
Existen siete estilos
de vestimenta que expresan tu personalidad a otros. Reflejan, a través
de sus signos y símbolos, lo que eres. A continuación te
explico, brevemente, estos estilos:
1) Natural: apariencia
sencilla y juvenil. Busca ante todo comodidad.
2) Tradicional: apariencia conservadora y atemporal. Busca la sobriedad.
3) Elegante: apariencia refinada y distinguida. Busca calidad.
4) Romántico: apariencia gentil y cálida. Busca la cercanía.
5) Seductor: apariencia llamativa y sin inhibiciones. Busca llamar la
atención.
6) Creativo: apariencia artística y no convencional. Busca originalidad.
7) Dramático: apariencia sofisticada y dominante. Busca impactar.
A medida que creces,
te vas identificando con aquel estilo o estilos, con los que te sientes
más cómodo. Pero también puedes ir cambiando entre
uno o varios de ellos, de acuerdo a tus objetivos profesionales.
Es importante puntualizar
que ninguno de los siete estilos es más importante que otro, porque
el que tú has elegido, es aquel con el que te sientes tu mismo.
Nadie te lo ha impuesto. Sin embargo, debes saber que existen estilos
correctos a los que deberás adaptarte para triunfar en tu profesión.
A eso le llamamos: código de vestimenta.
El código de
vestimenta tiene una fórmula muy sencilla que es importante tengas
muy presente en tu vida profesional y socia. Esta es:
1) La vestimenta correcta,
genera confianza en los demás, y adicionalmente, indica que sabe
quien lo lleva puesto.
2) Ha de ser y estar en función de la hora y de lo que se hace.
3) Ha de ser y estar en función de dónde y con quién
se esté.
Estos tres puntos,
despejan muchas dudas en cuanto a cuál debe ser el código
de vestimenta correcto. Cuando es así, te sientes cómodo,
seguro y confiado, pero cuando no es así, experimentas una sensación
de incomodidad que te dice que hay algo mal en ti.
Por ejemplo, si deseas
trabajar o trabajas para una agencia de publicidad como creativo, el código
de vestimenta correcto es el estilo natural o creativo. Pero si tu trabajo
en la misma agencia de publicidad es como ejecutivo de ventas, y tienes
contacto con clientes, el código de vestimenta correcto es el dramático
o elegante.
Otro ejemplo: si trabajas
en una empresa cuyo código de vestimenta es ejecutivo pero tu estilo
no va con de ella, entonces, tienes que adaptarte al estilo tradicional,
elegante o dramático. De esta capacidad para ser flexible a ello,
dependerán tus oportunidades.
Estos ejemplos también
podemos trasladarlos a eventos como bodas de “etiqueta rigurosa”
o casual formal”. Si esos dos códigos no van con tu estilo,
deberás adaptarte con inteligencia y elegir la vestimenta que cumpla
con los requisitos del evento. Resulta increíble, ver personas
que, aunque saben cuál es el código indicado, no les importa
y van como se les antoja.
El código de
vestimenta no obliga a las personas a que sean rígidas a él.
Comunica a través de los elementos que lo componen, el grado de
conocimiento que tiene las personas al elegir la vestimenta más
adecuada de acuerdo a un tiempo y forma. Respetarlo, te abre las puertas
del éxito ya que ganas aceptación, no respetarlo y “revelarse
contra el” te genera el rechazo de los demás.
Si deseas conocer
tu estilo personal de vestimenta o de la empresa en la que trabajas, solicita
una cita con nosotros. Hay muchos beneficios para ti que, estoy seguro,
te ayudarán a despejar otras dudas y mitos que te harán
todo un experto en el código de vestimenta.
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El
código de vestimenta tiene una fórmula muy sencilla que
es importante tengas muy presente en tu vida profesional y socia. Esta
es:
1)
La vestimenta correcta, genera confianza en los demás, y adicionalmente,
indica que sabe quien lo lleva puesto.
2) Ha de ser y estar en función de la hora y de lo que se hace.
3) Ha de ser y estar en función de dónde y con quién
se esté.
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